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Hipoacusia congénita

Hipoacusia congénita

La pérdida auditiva congénita representa la incapacidad del recién nacido para percibir sonidos, un trastorno adquirido durante su desarrollo en el útero de la madre. Aproximadamente 3 de cada 1000 bebés nacen con diversos trastornos del oído interno.
La pérdida de audición puede desencadenarse por una gran cantidad de factores, desde enfermedades hereditarias hasta diversas enfermedades del embarazo o lesiones sufridas durante el embarazo.

Causas

Una gran cantidad de afecciones que ocurren durante el embarazo pueden causar pérdida auditiva del feto. Por ejemplo, si una mujer embarazada contacta con el virus de la rubéola en el primer trimestre del embarazo, puede invadir el oído interno del bebé, destruyendo los canales nerviosos que transmiten información de sonido al cerebro.
Un aumento de la dosis de vitamina A administrada durante el embarazo puede causar defectos de nacimiento importantes, que también atacan anomalías en el órgano auditivo. La sordera también puede ser una consecuencia de la incompatibilidad del factor Rh entre la madre y el bebé.
En raras ocasiones, los recién nacidos pueden nacer con dificultades auditivas debido a enfermedades hereditarias como el síndrome de Hurler y Waardenburg o albinismo.
Otras causas de pérdida auditiva están relacionadas con el momento del nacimiento. Por ejemplo, la falta de oxígeno del bebé durante el parto a menudo significa sordera congénita. Si la base del cuero cabelludo se daña durante el parto, se puede instalar la pérdida de audición.

Síntomas

  • el recién nacido no responde a la estimulación auditiva;
  • el bebé no comienza a articular palabras a la edad normal;

Diagnóstico

Los problemas auditivos congénitos pueden pasar desapercibidos durante meses después del nacimiento, cuando los padres comienzan a notar que el bebé no reacciona al ruido. Con solo 2 o 3 semanas de vida, cada niño debe responder a la estimulación sonora.
El diagnóstico temprano es muy necesario, porque los niños no pueden aprender a hablar sin poder escuchar el idioma. La educación especial, brindada desde hace 2 años, es crucial en el desarrollo verbal del niño con problemas auditivos.

Medidas de los padres

En primera instancia, los padres que notan una respuesta tardía a los sonidos del bebé deben comunicarse con su pediatra lo antes posible.
La supervisión cuidadosa de los padres es esencial, porque la exactitud del diagnóstico está influenciada por la información provista por ellos.
Si el niño necesita ayuda para hablar, un terapeuta del habla puede proporcionar la terapia necesaria y la capacitación de los padres para los ejercicios en el hogar.