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Aro de carga

Aro de carga

La cirugía de embarazo es un procedimiento quirúrgico relativamente simple, que se requiere en algunos casos para mantener el cuello uterino cerrado durante el embarazo, eliminando así el riesgo de parto prematuro o aborto espontáneo. Normalmente, después de la cinta, el cuello uterino permanece cerrado hasta alrededor de la semana 40.

Causas de apertura cervical

En mujeres embarazadas sanas, el cuello uterino permanece cerrado hasta el final del noveno mes, cuando está dilatado para el nacimiento. La incompetencia cervical (el cuello uterino se abre prematuramente) puede poner en peligro la vida del feto y debe tratarse con urgencia. Causas que pueden provocar incontinencia:

  • incompetencia cervical en un nacimiento anterior

  • heridas en col

  • cirugía realizada antes del embarazo

  • anormalidades del cuello uterino

  • abortos repetidos

Cirugía cervical: entrenamiento y cuidados postoperatorios

En caso de que el cuello uterino se abra prematuramente (cuello uterino incontinente), se cose con un hilo grueso y no absorbible, evitando así que el bebé se resbale antes del término.

El vendaje se realiza bajo anestesia general o local, por lo que es un procedimiento indoloro.

Solo el médico obstetra puede determinar la necesidad de dicha intervención y puede aconsejarle sobre el momento adecuado y las preparaciones necesarias. Si ya ha perdido varios embarazos en el primer o segundo trimestre, es recomendable que hable con su médico sobre el anillo. El diagnóstico del cuello incontinente se realiza después del examen físico y la ecografía transvaginal. Por lo general, el círculo se hace cuando se observa la apertura del cuello, en la mayoría de los casos en el segundo trimestre del embarazo, entre las semanas 12 y 21.

La operación involucra:

  • preparación de cosas estrictamente necesarias para la hospitalización;

  • hospitalización por 24 a 48 horas;

  • En el caso de la anestesia general, se recomienda no consumir alimentos y bebidas el día del circo;

  • monitoreo de contracciones uterinas u otras posibles complicaciones que pueden ocurrir en el próximo período.

Después de la cirugía, es importante preguntarle al médico que lo operó si nota síntomas como:

  • fuertes contracciones;

  • sangrado vaginal y secreciones olorosas;

  • fiebre 38 grados y escalofríos;

  • ruptura de membranas.

Es importante evitar las infecciones postoperatorias. En muchos casos, se recomienda descansar en la cama para que no se ejerza presión adicional sobre el cuello uterino. La cirugía de embarazo generalmente se retira en la semana 37 y el parto comenzará si el diagnóstico de útero incontinente ha sido correcto. En ciertos casos particulares, cuando la cinta se hace por incisión abdominal, se prescribirá una cesárea y la cinta se guardará para cualquier tarea futura.