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El vínculo entre el juego libre y el desarrollo social de los niños.

El vínculo entre el juego libre y el desarrollo social de los niños.

Es un hecho bien conocido que el desarrollo temprano de las habilidades emocionales y sociales de los niños es la clave del éxito para más adelante. Es por eso que muchos padres están interesados ​​en llenar el tiempo de sus pequeños con actividades opcionales tanto como sea posible, con la esperanza de que la acumulación temprana y significativamente cuantitativa de esta información proporcione a los niños, más adelante, una base sólida sobre la cual construir su éxito. mientras aún vivo. Pero las cosas son un poco diferentes.

Es cierto que la característica principal de los niños pequeños es su inmensa apertura y receptividad, y en los primeros seis años, el cerebro tiene la tasa de desarrollo más rápida en toda la vida. En este período, la información se asimila fácilmente, el cerebro es como una esponja que absorbe todo. Para la construcción correcta de las redes neuronales y la base del aprendizaje, el niño necesita actuar activamente en el mundo circundante, entendiendo de inmediato los principios que lo rigen. Esto solo sucede cuando el niño tiene la oportunidad de explorar el mundo circundante directa e incondicionalmente.

Numerosas investigaciones muestran que el juego libre y no estructurado ofrece las más ricas oportunidades de desarrollo en todas las áreas de habilidades: motrices, cognitivas, sociales y emocionales y, sobre todo, autonomía personal. Los niños aprenden a pensar, sacar conclusiones y tomar decisiones por su cuenta, sin decirle a nadie qué hacer, por qué y cómo, como en actividades estructuradas.

El juego libre, en la naturaleza, es vital para el desarrollo social de los niños, porque:

• Se crean oportunidades naturales y naturales para la comunicación, para el ejercicio de habilidades verbales y no verbales (gesto, mimetismo, tono de lenguaje, etc.).

• Los niños aprenden a negociar sus límites y roles de manera natural. Están sujetos tanto a frustraciones como a conflictos interpersonales, así como a la posibilidad de resolverlos solos, sin la guía de un adulto.

• Las habilidades de conversación social se desarrollan naturalmente, porque los pequeños comparten intereses espontáneos y descubren juntos cómo funciona el mundo circundante.

• El vocabulario se desarrolla activamente porque, rodeado de la complejidad de la naturaleza, los niños descubren algo nuevo cada vez y su curiosidad natural les hace hacer preguntas, nombrar lo que ven, compartir entre ellos la alegría de los pequeños "descubrimientos" que hacen. , por ejemplo, agacharse con una chuleta en un hormiguero o estudiar mormoles en un estanque.

• Los niños tienen la oportunidad de canalizar su atención hacia lo que les interesa o lo que despierta su curiosidad en un punto, aumentando así el tiempo asignado a una actividad y la receptividad del cerebro a la información. Jugando juntos, los niños comparten su curiosidad y, de esta manera, desarrollan las habilidades de "atención e intencionalidad compartidas", la base de las relaciones sociales.

La necesidad del niño de explorar e interactuar directamente con el entorno natural es una necesidad fundamental, que no debe estar restringida por restricciones como "tenga cuidado de no golpear", "tenga cuidado de no romper algo" o "tenga" ten cuidado de no ensuciarte ". Para ropa sucia hay OMO, por lo que esta preocupación debería desaparecer.

Artículo escrito por Monica BolocanPsicólogo clínico y educativo
www.psiholog-pentru-copii.ro