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Los beneficios de pasar tiempo al aire libre para los más pequeños.

Los beneficios de pasar tiempo al aire libre para los más pequeños.

Los niños de hoy, y especialmente aquellos que crecen en áreas urbanas, tienen oportunidades cada vez más limitadas para conectarse con el menú natural, que tiene un impacto negativo directo en el desarrollo del cerebro. Estamos creados para funcionar en medio de la naturaleza, en contacto con la vida real, con la naturaleza, porque somos parte de ella. La naturaleza induce en cada uno de nosotros un estado de equilibrio y calma. Nos muestra la belleza de la vida en todas sus etapas y estimula nuestros sentidos en un ritmo normal.

La vida de las familias "modernas" ha cambiado dramáticamente en las últimas dos décadas, y esto se debe en gran medida al acceso a la tecnología. Nuestros niños prefieren pasar mucho más tiempo frente a una pantalla (TV, computadora, tableta o teléfono) que afuera, en contacto con la naturaleza, por lo que su cerebro se desarrolla de una manera diferente a la diseñada, con implicaciones negativas directas en sus habilidades de aprendizaje y comportamiento. El fenómeno es tan visible que algunos especialistas en desarrollo temprano lo llaman "trastorno por déficit de la naturaleza".

Por lo tanto, muchos estudios recientes respaldan la importancia del contacto de los niños con el medio ambiente natural, comenzando con los primeros años de vida.

Las ventajas de este "retorno a los orígenes" son las siguientes:

• Los sentidos se estimulan de forma equilibrada y la riqueza de tonos, colores y la variedad de sonidos que ofrece la naturaleza no pueden ser reemplazados por ninguna tecnología. Además, la estimulación táctil, la estimulación vestibular (equilibrio) y, especialmente, la estimulación propioceptiva (muscular) no se pueden ofrecer a los niños frente al televisor o en un espacio de juego artificial, por sofisticado que sea.

Por lo general, estos entornos artificiales sobreestimulan el sentido visual, en detrimento de todos los demás sentidos, lo que lleva a desequilibrios importantes en la integración sensorial de la información en el cerebro. En el nivel conductual, esto se traduce en déficit de atención, hiperactividad, baja tolerancia a la frustración y la tendencia de los niños a aburrirse extremadamente en ausencia de estimulación visual intensa.

• La libre circulación en la naturaleza reduce significativamente la hiperactividad de los niños (cada vez más demandada en la escuela), mejorando la capacidad de concentración y aprendizaje. Además, el movimiento de los músculos al aire libre garantiza la oxigenación adecuada del cerebro. Muchos niños sufren de oxigenación insuficiente, como resultado de pasar mucho tiempo en un espacio cerrado, artificialmente ventilado, por lo que están constantemente cansados, nerviosos, pálidos y enredados.

• La autoestima se desarrolla naturalmente, porque la naturaleza es crítica y no crítica. Si bien el fenómeno del bullying se está expandiendo en las escuelas y en la sociedad en general, la naturaleza nos recuerda que todos somos iguales y que la vida está llena de elementos de variedad, igual de importantes, porque viven en estrecha armonía.

• La autodisciplina está bien formada porque, en medio de la naturaleza, los niños solo pueden soportar las consecuencias naturales de sus comportamientos, por lo que no hay riesgo de frustración con una disciplina inadecuada, sin una lógica natural.

Viviendo permanentemente bajo la presión del tiempo y la aglomeración de las grandes ciudades, en ausencia de espacios verdes adecuados, los padres "urbanos" prefieren mantener a sus hijos más en un ambiente "seguro" y cerrado, donde los niños no puedan lastimarse ni ensuciarse. , aunque la ropa sucia ya no es un problema hoy en día debido al detergente OMO. ¡Que se ensucie hoy y se convierta en lo que quiere mañana!

Artículo escrito por Monica Bolocan
Psicólogo clínico y educativo
www.psiholog-pentru-copii.ro

Fuentes: www.childrenandnature.com, //childmind.org